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Las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia. La Escritura no dice: «y a los descendientes», como si se tratara de muchos, sino en singular: y a tu descendencia, es decir, a Cristo.
No es que haya otro, sino que hay gente que los está perturbando y quiere alterar el Evangelio de Cristo.
y darán gracias con alegría al Padre, que nos ha hecho dignos de participar de la herencia luminosa de los santos.
Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, cuando los recordamos en nuestras oraciones,
Estímenlos profundamente, y ámenlos a causa de sus desvelos. Vivan en paz unos con otros.
La voluntad de Dios es que sean santos, que se abstengan del pecado carnal,
Él nos salvó y nos eligió con su santo llamado, no por nuestras obras, sino por su propia iniciativa y por la gracia: esa gracia que nos concedió en Cristo Jesús, desde toda la eternidad,

