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Judas (no el Iscariote) le preguntó:—Señor, ¿por qué vas a mostrarte a nosotros y no a la gente del mundo?
Yo los amo a ustedes como el Padre me ama a mí; permanezcan, pues, en el amor que les tengo.
Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Entonces sus discípulos se acordaron de la Escritura que dice: «Me consumirá el celo por tu casa.»
Nadie me quita la vida, sino que yo la doy por mi propia voluntad. Tengo el derecho de darla y de volver a recibirla. Esto es lo que me ordenó mi Padre.»
»Padre, tú me los diste, y quiero que estén conmigo donde yo voy a estar, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes que el mundo fuera hecho.
Si ustedes fueran del mundo, la gente del mundo los amaría, como ama a los suyos. Pero yo los escogí a ustedes entre los que son del mundo, y por eso el mundo los odia, porque ya no son del mundo.
Jesús les contestó:—Si de veras Dios fuera su padre, ustedes me amarían, porque yo vengo de Dios y aquí estoy. No he venido por mi propia cuenta, sino que Dios me ha enviado.
El que ama su vida, la perderá; pero el que desprecia su vida en este mundo, la conservará para la vida eterna.
Por tercera vez le preguntó:—Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?Pedro, triste porque le había preguntado por tercera vez si lo quería, le contestó:—Señor, tú lo sabes todo: tú sabes que te quiero.Jesús le dijo:—Cuida de mis ovejas.

